Swingers: otro estilo de vida

swingers

Los swingers son un grupo dentro de la esfera de las relaciones no monogámicas, cuya característica definitoria es el intercambio de sus parejas como parte de sus juegos sexuales. El juego de los swingers tiene su origen en una antigua costumbre cortesana que permitía a los nobles disfrutar carnalmente con las mujeres de otros.

La historia registra no pocas anécdotas alrededor de tales costumbres, y muchas de ellas quedaron registradas en libros, cartas, testimonios y diarios de la realeza.

A principios del Siglo XX esta práctica pasó a círculos sociales menos elitistas y apareció el “wife swap” o “intercambio de esposas”. La palabra “swing” significa “balancearse (de un lado a otro)» y se refiere al cambio constante de una pareja a otra.

 

Swingers
Imagen de la serie de TV «Swingers»

 

 

En la medida en que avanzamos en el tiempo, se hizo evidente que el antiguo concepto de intercambio de esposas no funcionaba. Ya no se trata de hombres que conceden la exclusividad sobre su esposa sino un acto de mutuo consentimiento y compersión. El antiguo nombre también dejaba afuera a las parejas homosexuales conformadas por dos hombres. Actualmente se prefiere hablar de intercambio de parejas.

A despecho de los más desenfrenados, estos intercambios no suceden de manera desordenada sino que este juego cuenta con unas normativas muy claras. Poco a poco los swingers han definido su propia filosofía; algo a lo que llaman, en inglés, el “lifestyle”: el estilo de vida.

 

La filosofía de los swingers

La característica más importante de los swingers es que pueden relacionarse con más de una pareja sexual, con el consentimiento de todos los involucrados, pero sin incluir sentimientos profundos por los demás participantes, excepto por su pareja original. Entre los swingers está prohibido enamorarse.

 

Bandera Swinger
Esta bandera identifica a los swingers

No sólo está prohibido enamorarse, sino que a diferencia de la pareja abierta, en la cual cada uno de los miembros puede relacionarse por su cuenta, en el mundo swinger lo común es que la pareja actúe siempre en conjunto o al menos de forma coordinada. El coqueteo suele funcionar de pareja a pareja y no entre individuos.

El planteamiento lúdico de las parejas swingers consiste en el desarrollo a plenitud del sexo recreativo, pero con responsabilidad. A pesar del intenso intercambio sexual y la exposición a múltiples parejas, los swingers se cuentan entre los grupos con menores tasas de contagio de enfermedades de transmisión sexual.

Debido a los patrones de comportamiento sexual comúnmente aceptados por la sociedad occidental, al igual que pasa con otras minorías sexuales, salir del armario swinger puede ser muy problemático. Los swingers suelen mantener su identidad en secreto y por eso suelen usar apodos con los que se les conoce en el mundo del lifestyle.

Aunque hay tantas formas de manejarse como parejas involucradas, todos los swingers tienen en común el seguimiento de unas normas que permiten el entendimiento entre ellos.

 

Diez normas swingers

Como habíamos planteado, los swingers cuentan con un cuerpo normativo reconocido internacionalmente. Cualquier persona que siga la filosofía del intercambio de parejas sabe, más allá de las barreras que pueda imponer el idioma, que debe guiarse por estas normas.

Decálogo Swinger:

  1. No intentarás romper ningún matrimonio, así como tampoco relación estable alguna. No te puedes involucrar sentimentalmente.
  2. Respetarás las citas que acuerdes y avisarás oportunamente en caso de algún cambio imprevisto.
  3. Acudirás a la primera cita con la idea del swinger, no de hacer perder el tiempo a tu prójimo.
  4. Nunca, por ningún motivo, ejercerás presión sobre nadie para obligarle a incorporarse al mundo swinger; incluso a tu pareja.
  5. No hablarás del estilo de vida swinger con personas que no hayan manifestado interés alguno al respecto. Respetarás las ideologías y creencias morales de los demás, aún cuando no respeten las tuyas.
  6. Protegerás el anonimato de las personas swinger con el mismo celo que defiendes el tuyo y siempre utilizarás seudónimos. No proporcionarás los teléfonos, direcciones o nombres de nadie ni mucho menos los puntos de reunión de las citas, sin previa autorización.
  7. Cuidarás al máximo tu higiene y apariencia personal.
  8. No hagas nada que desacredite o dé mala fama al estilo de vida swinger.
  9. Sé amigable y compórtate con calidez con tus amistades swingers, pero ten en cuenta que hay cierto tipo de zona emocional que únicamente le pertenece a la pareja de esa persona. Nunca invadas territorios que no te pertenecen.
  10. Practica el sexo seguro, utiliza el condón y todo aquello que proteja tanto tu salud como la de los demás.

Como se puede inferir a partir de la práctica del decálogo, la intimidad y el respeto mutuo están muy presentes en el mundo swinger.

El intercambio de parejas no es prostitución

Una de las ideas más lamentables y que se suele extender entre quienes adversan al movimiento swinger es que la mujer puede servir como moneda de cambio; es decir, creen que pueden alquilar a la dama en cuestión. Esto se debe a una óptica machista según la cual el esposo es poseedor o custodio del cuerpo de la dama, lo cual es completamente falso.

Esta es una de las razones por las cuales a una pareja swinger le cuesta tanto “salir del closet”. En la mayor parte de los casos lloverán insultos y ofertas no deseadas, especialmente hacia la dama, que puede llegar a ser víctima de un verdadero acoso. Esto sin contar las diversas reacciones que puede generar esto en los núcleos amistosos, en el ámbito laboral o en el familiar.

 

Swingers piña
Los swingers usan la piña para indicar su preferencia

Tal pensamiento lleva a algunas personas, hombres sobre todo, a intentar lograr acuerdos monetarios con una pareja swinger (generalmente intentan tener sexo con una dama ofreciéndole dinero al esposo), lo cual es una gran falta de respeto. Los iniciados en este mundo sólo desean relacionarse sexualmente con quien deseen, no obtener beneficios económicos o sociales a partir de favores sexuales. Esto es -al menos en teoría- inaceptable en la comunidad swinger.

Por otra parte, hay algunas personas en el lifestyle que contribuyen con la confusión al plantear “si no me dejas a tu pareja, no puedes estar con la mía», revelando que ven a su compañero de juegos como una moneda de cambio; una forma de llevarse a la cama a otra persona. Esto es muy lamentable.

También es posible que algunas personas no iniciadas confundan la fantasía de ejercer el rol de proxeneta y prostituta (o prostituto), práctica que enciende a muchas parejas, con el mundo swinger. Son fantasías distintas y no necesariamente están relacionadas. En cualquier caso, en esta fantasía la iniciativa debe partir siempre de la persona o pareja oferente y debe quedar claro que es sólo un juego y que nadie ejerce ese oficio, ni se trata de una carta abierta para intentar nuevos avances una vez culminado el juego.

Lo más importante es comprender que los swingers no son mejores ni peores que nadie. Son personas normales, con familias, amistades, empleos y vidas similares a los de los demás; eso sí, con una especial afición por el sexo recreativo.

Un pensamiento en “Swingers: otro estilo de vida”

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